La
Cámara baja aprobó el
tratado que ya contaba con media sanción del Senado.
Había sido proclamado por la Asamblea General de
la ONU en diciembre de 2006. A través de esta resolución,
los países se comprometen a elaborar y poner en
práctica políticas, leyes y medidas administrativas
para asegurar los derechos reconocidos en el texto.
La Cámara de Diputados ratificó este
miércoles la Convención sobre los Derechos
de las Personas con Discapacidad, aprobado mediante una
resolución de la Asamblea General de las Naciones
Unidas en diciembre de 2006.
Se trata de un proyecto
-aprobado por 167 votos- que tenía
dictamen de la comisión de Discapacidad de la cámara
baja, que preside el diputado kirchnerista Claudio Morgado,
y de la de Relaciones Exteriores, que encabeza Ruperto
Godoy, que ya contaba con sanción del Senado.
El proyecto fue respaldado
por unanimidad y con el apoyo de la mayoría de los bloques parlamentarios, que
destacaron la importancia de ratificar la resolución
de la ONU y llamaron a impulsar iniciativas para la total
integración de las personas con discapacidad.
Los argumentos de los legisladores
en respaldo al proyecto durante el debate fueron traducidos
al lenguaje de señas.
Al defender la ratificación de esta Convención,
y ante la presencia en el recinto de representantes de
organizaciones sociales, Morgado destacó que "se
trata del primer tratado de derechos humanos del siglo
XXI" y puso de relieve que "la ciudadanía
de las personas discapacitadas no es completa".
"Cuántos más obstáculos hay,
más discapacitada se vuelve una persona", aseveró Morgado,
quien advirtió que "lo que está en juego
es la posibilidad de los discapacitados de ser personas".
Desde el radicalismo, el
diputado Juan Acuña Kunz
exhortó a admitir que existen "serios déficits
en diferentes áreas", entre las que citó el
transporte, y consideró que "el Estado debería
controlar el cumplimiento de todas las normas vigentes".
Por la Coalición Cívica, Lidia Naim manifestó su
respaldo a la Convención y sostuvo que el tema de
la discapacidad "nos plantea la responsabilidad y
el desafío de generar el correspondiente soporte
normativo, para que cada uno de los postulados de este
protocolo tenga correlato efectivo".
A través de esta resolución, los países
se comprometen a elaborar y poner en práctica políticas,
leyes y medidas administrativas para asegurar los derechos
reconocidos en la convención y abolir las normas,
reglamentos, costumbres y prácticas que constituyen
discriminación.
Los países signatarios también deberán
combatir los estereotipos y prejuicios, promover la conciencia
de las capacidades de esas personas y garantizar que las
personas con discapacidad disfruten del derecho inherente
a la vida en un pie de igualdad con otras personas.
Agencia TELAM |